Foto por: Tavares Júnior
,, Hay quienes dicen que este lugar será la próxima Jeri. Pero no lo es. Curimãs es Curimãs, y es única
Llegar a la playa de Curimãs es un verdadero viaje en el tiempo. Estar allí es volver a una época en la que no había cometas de kitesurf en todas las playas y los habitantes aún observaban a los kitesurfistas con curiosidad. Curimãs sigue siendo así: un lugar donde los locales abren la puerta de su casa a quienes llegan con el viento, sin esperar nada a cambio.

Isabel Leon vino a Curimãs para mejorar en el deporte. Foto: Tavares Júnior.
En 2025, la atleta y fundadora de Kite Ladies Trip, Samy Marins, eligió Curimãs como destino para su viaje de kite exclusivo para mujeres. Para Isabel Leon, una de las participantes, el lugar impresiona por la calidad del viento: constante y fuerte. “Por la mañana la navegación es más tranquila; al final de la tarde el viento aumenta y la puesta de sol completa la increíble experiencia que es este lugar”, destaca la kitesurfista.

Manel Caetano enseña kitesurf a uno de los niños locales. Foto: Giselle Nuaz
Curimãs es la penúltima playa de Barroquinha, el último municipio del litoral oeste de Ceará. Allí vive Manel Caetano, pescador y primer kitesurfista nativo del pueblo. Aprendió a navegar en 2010 y desde entonces presta equipos dejados por turistas a los niños de la comunidad. Hoy, alrededor de 20 niños y niñas aprenden kitesurf con él. Después del trabajo en el mar, Manel asume el papel de instructor y acompaña a los jóvenes en la playa.
El lugar favorito de Fabio de Maria es Curimãs. Foto: Giselle Nuaz
Encantado con el lugar, el empresario y kitesurfista paulista Fabio de Maria —que ayudó a desarrollar destinos como Jericoacoara y Preá— también puso sus ojos en Curimãs. Desde 2020 invierte en un hotel y un restaurante en la región, priorizando la mano de obra local y construcciones que respetan el medio ambiente. Entre todos los destinos posibles, Fabio eligió esta playa como el lugar donde su hija de nueve años aprende kitesurf, teniendo a Manel como instructor. “Hay quienes dicen que este lugar será la próxima Jeri. Pero no lo es. Curimãs es Curimãs, y es única”, resume Fabio, que ya tiene allí su segunda casa.